
Pero por una razón que no logro comprender, mis piernas se le cagan de risa a mi cerebro, por más impulsos que éste envíe. Y no hay Skay que valga. Así que mucho no pude hacer. Cuando paré, unos chicos me invitaron a un picadito. “Ma sí, total juegan descalzos y con pelota de vóley”, pensé, superado.
Tampoco me pude mover mucho, aunque sí lo suficiente como para que me marcaran las piernas a patadones, y para que, por la nochecita, mis fluidos corporales comenzaran a escapar de su recipiente de casi todas las maneras posibles, cual crecida repentina en el San Antonio. Resultado: un día en cama, sin más fluidos por escapar, tomando agua de a sorbitos.
Moraleja: para qué hacer boludeces si podés estar sentado en una reposera, chupando cerveza helada o tereré con vodka y jugo de naranja.
PD: Sí, es un post de vacaciones. En unos días largo de nuevo.
Puntaje: 2 (Vómito, literal).
1 comentario:
No te hagas momia, y no de Guanajuato, deja de quejarte y mejor por qué no te lanzas con Una semana en la zona de Barry Sears, con un Acapulco de noche o una Cucaracha al lado.
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